Vernon Ivy - Embajador de OCG
Hace cinco años, cuando un amigo le pidió a Vernon Ivy que hiciera una ruta en bici por Iowa, no se lo pensó dos veces antes de decir “¡Claro!”. Ni siquiera tenía bici, pero se hizo con una e hizo la ruta. Desde entonces está enganchado.
Con una personalidad aventurera, no hay ejercicio físico que Vernon deje pasar. Su gran meta en la vida es canalizar su determinación para motivar a la gente a salir, moverse y cuidar su salud. Su tatuaje es un recordatorio que dice “Motiva a 1. Si lo consigues, se propagará como la pólvora”.
Para Vernon, el ciclismo significa poder retarse a sí mismo con nuevas metas y también un momento para relajarse. Su primer motivo para seguir pedaleando es la diversión. El segundo, seguir moviéndose y haciendo ejercicio. ¡Solo él y la carretera!
Gracias al ciclismo encontró una forma de conocer gente nueva y de ver el mundo de otra manera. Junto con sus amigos y con el apoyo de su mujer, Vernon corre, pedalea y anima a todos a mantenerse motivados.

“Nos empujamos y nos animamos unos a otros.”
Poder exigirse ir más lejos y más alto lo mantiene en marcha. La mayor meta ciclista de Vernon era por fin hacer un century, y el mes pasado lo consiguió durante la RAGBRAI, en Iowa. Ahora toca seguir pedaleando y fijarse nuevas metas.
Incluso con toda su determinación, Vernon también tiene días en los que no encuentra la motivación que necesita para correr o pedalear. Eso también forma parte de su camino en el ciclismo. En esencia, la motivación es cíclica. Conocer sus patrones y mantener una red de seguridad sólida es una de las mejores formas de no perder el rumbo. Ahí el apoyo de su mujer es aún más importante, porque lo ayuda a mantenerse sano y a volver a su bici.

Cuando llegan los desafíos, Vernon siempre recuerda una de las mayores lecciones que le enseñó el ciclismo. Que el dolor dura solo un rato. Cuando cumples esa meta ciclista, te olvidas de la parte del dolor.










